Todos tenemos parásitos

Si bien los mayores estudios se centran en los parásitos intestinales, se sabe que los parásitos invaden todo el cuerpo, incluso zonas consideradas “seguras” como el cerebro. Precisamente los parásitos allí se encuentran “seguros” por ser ámbitos donde no puede actuar la inmunología. Tampoco los parásitos discriminan edades o clases sociales; muchos siguen suponiendo erróneamente que los parásitos son propios de gente de bajos recursos o de zonas marginales. En realidad todos los tenemos y los tendremos; la diferencia viene dada por cantidades, especies y antigüedad de la infestación.
 
Inevitables compañeros de ruta
Para los animales la disponibilidad de alimentos y agua limpia es lo que decide su grado de parasitismo (si bien su sistema inmunológico es muy superior al nuestro). Para los humanos son también los alimentos y el agua los que deciden nuestra salud o si estamos altamente parasitados y abocados a una vida de baja energía y muchos fármacos. La salud pobre y el parasitismo caminan de la mano. En nuestro caso, el agua y los alimentos contaminados nos han inmunodeprimido hasta convertirnos en huéspedes de una extensa variedad de parásitos. Ir a El secreto del Agua (la cuestión del cloro) 
El parásito no mata al huésped, pues él también moriría, pero lo enferma robándole el suministro energético (glucosa) y otros nutrientes importantes como aminoácidos, minerales, vitaminas, etc.
Nuestro sistema inmunológico no siempre triunfa en la batalla contra las parasitosis. Los parásitos pueden confundir nuestro sistema inmune alterando permanentemente la producción de antígenos o mimetizándose con células de nuestro cuerpo. Otro factor que dificulta en gran medida su erradicación es la radioactividad (presente en nuestro entorno y organismo). #TerapiaClark
 

El parasitismo aumenta cuando la inmunidad disminuye. El parasitismo también aumenta conforme aumenta la radioactividad. Nunca antes en la historia de la humanidad habíamos estado tan parasitados. La calidad del agua y de los alimentos que consumimos determinan nuestro grado de parasitismo.

 
El agua clorada nos suministra potentes inmunodepresores como PCBs, benceno, amianto, colorantes azoicos, metales pesados, aceite de motor y elementos radioactivos. La calidad del agua local incide directamente en la calidad de los alimentos y productos que se producen en esa región puesto que normalmente la comida se elabora con la misma agua contaminada. Solamente dos de los productos africanos que se muestran en la siguiente bodegón estaban libres de PCBs, benceno, colorantes azoicos, metales pesados, aceite de motor, lubricante de neumáticos y polonio, todos ellos procedentes de la lejía clorada utilizada como desinfectante.
 
Imagen 1 – Bodegón productos africanos. Estos "alimentos" fueron testados en busca de tóxicos con el equipo Syncrómetro de la Dra. Clark. Los 2 únicos alimentos no tóxicos eran: jamón importado y pasta italiana. El desinfectante clorado africano es muy rico en benceno (principal causante del SIDA). La composición del cloro varían según localización geográfica.
 
La epidemia olvidada
Como consecuencia, actualmente los humanos somos huéspedes de cuatro fasciolas comunes, además del Fasciolopsis Buski (parásito del cáncer), son: parásito del hígado ovino, parásito pulmonar, parásito pancreático y parásito del hígado humano. No crea que el parásito del hígado ovino es sólo para las ovejas. Los anfitriones pueden variar cuando la inmunidad se ha visto lo suficientemente reducida que podemos albergarlos accidentalmente. Parásitos menos comunes lo son cada vez más; como el Gastrothylax, causante del síndrome de Dawn, fibrosis quística y enfermedad poliquística del riñón (tres enfermedades genéticas) o el Echinostoma Revolutum, parásito de todos los casos de 'sillas de ruedas' o el Recurvatum Echinoporyphium, uno de los parásitos de la Diabetes (además del Eurytrema Pancreaticum). Todos ellos son parásitos que están ganando terreno.
 
Imagen 2 – De izda. a dcha.: Fasciola pulmonar (aumentada 6 veces, 6X); Fasciola del hígado ovino (3X); Fasciola pancreática (5X), causa diabetes, nuclea nuestros tumores cancerosos y es portador del onovirus SV40) y Fasciola hepática humana (5X).
 

Sólo hay dos causas para la mayoría de enfermedades: 
PARÁSITOS y CONTAMINANTES

 
Huéspedes internos
Se estima que los parásitos infectan a más de 2 billones de personas en todo el mundo. Y al contrario de lo que pensamos, esto no afecta únicamente al tercer mundo. Y si es así, ¿por qué los médicos la mayoría de las veces no los detectan? A los médicos, igual que ocurre con el tema de la nutrición, no se les entrena para detectar patologías provocadas por parásitos y, dado que los síntomas son a veces similares a infecciones por bacterias o virus, muchas veces se trata a los pacientes de un problema diferente al que realmente padecen.
 
Imposibilidad de la medicina convencional para detectar parásitos
Los análisis de heces para detectar la presencia de parásitos no son efectivos por muchas razones. En primer lugar de los más de 1.000 parásitos que pueden habitar el cuerpo humano, sólo existen tests para 40. Por otra parte, normalmente sólo se expulsan parásitos cuando están muertos. Mientras viven no abandonan el cuerpo por sí mismos (de hecho muchos tienen ganchos y ventosas con los que se agarran a las paredes del intestino u otros órganos). Por otra parte, los parásitos más peligrosos son precisamente los que han emigrado a otros órganos fuera del aparato digestivo, por lo que es imposible que una vez muertos salgan con las heces. En este caso, sin la presencia de enzimas encargadas de digerir los cadáveres de estos parásitos, sirven de alimento a hongos y otros microorganismos carroñeros como las Clostridium, provocando numerosos problemas de salud. Paralelamente todos los parásitos son portadores de virus y bacterias y dejan residuos tóxicos al cuerpo (incluso al morir).
 
El análisis de materia fecal no siempre da Positivo. El coproparasitológico puede dar Negativo y sin embargo podemos estar fuertemente parasitados.

Los análisis de sangre convencionales tampoco relevan la presencia de parásitos. Sería necesario un análisis de sangre in vivo con un microscopio de electrones, lo que rara vez se realiza. Sin embargo, con el aparato ideado por la Dra. Clark, el Syncrómetro, es muy fácil detectar parásitos y otros patógenos en el cuerpo. Incluso a partir de una simple muestra de saliva de un paciente es posible determinar el tipo de parásito (Ascaris, Fasciolopsis Buski, Fasciola hepática, Onchocerca, Paragonimus, etc.) donde se localiza y su fase de desarrollo si fuera necesario (huevo, larva, cercaria, adulto, etc.). Desde que nacemos hasta que morimos, vivimos infectándonos de parásitos. A diario los incorporamos a nuestro organismo. Ir a Información sobre tóxicos (la otra cara de la moneda que determina nuestra salud) 
Los parásitos unicelulares se dividen cada 6 horas. Imagínese la proliferación que podemos tener tras años de no desparasitarnos. Un dato: Los helmintos (gusanos) ponen entre 180 y 250.000 huevos ¡al día! #TerapiaClark
 
Como saber si estoy parasitado
Si no nos desparasitamos regularmente, todos sufrimos esta lucha inmune, y la perdemos muchas veces. Si ha tenido diagnóstico de estrés, síndrome de fatiga crónica, fibromialgia, candidiasis, colon irritable, crisis de pánico, alergias y tantos otros, pruebe a desparasitarse y seguro encontrará alivio a estas manifestaciones. Si tenemos algunos de los siguientes síntomas, es seguro que tenemos que desparasitarnos:
  • Fiebres periódicas a repetición, generalmente bajas (entre 37,2 y 39ºC).
  • Alteraciones del apetito, como bulimia y anorexia.
  • Geofagia (tendencia a comer tierra en los niños).
  • Astenia, cansancio y agotamiento súbito (más común antes del almuerzo y por la tarde).
  • Necesidad imperiosa de dulces.
  • Digestión lenta.
  • Dolores tipo cólico (intestinal, hepático, menstrual, estomacal).
  • Diarreas y estreñimientos alternados (irritabilidad del colon).
  • Meteorismo (gases).
  • Distensión abdominal.
  • Halitosis (mal aliento).
  • Cefaleas.
  • Insomnio, sueño entrecortado, mal descanso, rechinar los dientes y bruxismo.
  • Fobias sociales.
  • Tics nerviosos.
  • Convulsiones.
  • Pérdidas abruptas de la visión y la memoria.
  • Prurito anal, nasal, vulvar y ocular.
  • Urticarias.
  • Bronquitis y bronquiolitis (tos seca).
  • Ir a Signos y síntomas de parasitosis 
Aunque estos son síntomas comunes a todos los parásitos, puede haber síntomas específicos de cada uno. Por ejemplo, el Ascaris produce reblandecimiento de huesos y dientes. Más signos y síntomas aquí. Evidentemente, a muchas personas afectadas por parásitos les hacen un diagnóstico incorrecto, dado que los síntomas descritos son comunes a otras muchas patologías. Por otro lado, no es posible descubrir la presencia de parásitos únicamente por los síntomas, puesto que, dependiendo de las personas, del tipo de parásitos o incluso de los alimentos que comemos, muchas veces son asintomáticos. Numerosas enfermedades como cáncer, SIDA, problemas cardiovasculares, artritis y en general, cualquier enfermedad autoinmune revela la presencia de parásitos.
 
Antes de iniciar una desparasitación es necesario que la persona sepa acerca de reacciones que pueden suceder y que son normales, leves y transitorias, especialmente al iniciar la toma de hierbas (es por eso se aumentan gradualmente la dosis). Puede haber febrícula (desaparece en pocas horas), mucosidad en nariz, garganta, oídos, bronquios (se debe a la muerte de parásitos en las vías respiratorias), eccemas en la piel, urticarias pasajeras, diarreas o flujos vaginales. Todo ello se debe al genuino proceso de curación interna. Nunca hay que reprimir el síntoma.
 
 
• Limpiezas de la Dra. Hulda Clark
                  
 
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