La Madre de la Medicina

¿Por qué es ilegal afirmar que las hierbas sirvan para curar enfermedades?
Tan pronto como una compañía mercantil realiza una aseveración con base científica según la cual un producto es eficaz en el tratamiento, prevención o cura de una enfermedad, dicho producto (por ley) se convierte inmediatamente en un medicamento. “La canela es útil en el tratamiento de X enfermedad” es un típico ejemplo de una aseveración en cuanto a los beneficios de un fármaco. Antes de realizar una aseveración de este tipo, el compuesto llamado canela debe someterse a rigurosos estudios que cuestan cientos de millones de dólares. Recientemente se ha calculado que el coste para lanzar un nuevo medicamento al mercado oscila entre $800 millones y mil millones de dólares. Por supuesto, a nadie se le ocurriría financiar tales estudios porque, entre otras cosas, la canela no es patentable (no aún, aunque estamos seguros que Monsanto está trabajando en ello).
 
Fig. 1 – Monsanto. Empresa estadounidense líder mundial en desarrollo de biotecnología. Desde que la Corte Suprema de EEUU abrió la puerta para poder patentar organismos genéticamente modificados, las grandes empresas del sector (Monsanto, DuPont) han utilizado sus patentes para apropiarse de todo aquello que contenga sus genes. Un ejemplo de cómo el sistema de patentes no protege el conocimiento, sino que lo privatiza. Si quieres profundizar sobre la cuestión de los alimentos transgénicos, no te pierdas el siguiente documental 
 
Siguiendo con el caso anterior, sería insensato invertir en la investigación de la canela de acuerdo con los estándares de la FDA por dos razones. En primer lugar, porque cualquier compañía que comercializara canela podría utilizar la investigación y competir legítimamente con la que realizó la inversión multimillonaria. En segundo lugar, porque si el compuesto canela fuera efectivo, la FDA requeriría invariablemente que el producto estuviese disponible sólo vía prescripción médica. Por otra parte, ya que los médicos no son profesionales especialistas en hierbas, muy probablemente no prescribirían suplementos alimenticios como la canela. En otras palabras, no se obtendrían suficientes beneficios que compensaran realizar dicha inversión (que es la única razón por la que se patentan los medicamentos).
 
La FDA recibe 260 millones de dólares anuales de corporaciones farmacéuticas. Esta cantidad financia el 55% del personal de la FDA encargado de examinar los fármacos. En EE.UU. sólo está permitido realizar aseveraciones de "estructura y función" en relación a los suplementos alimenticios. Incluso los testimonios de clientes consumidores de dichos suplementos se consideran perjudiciales para el público por los funcionarios gubernamentales de EE.UU. y Canadá. En la mayoría de países de Europa existe mayor flexibilidad pero desde hace años se está legislando en este sentido. La tendencia general es la que marca la FDA en EE.UU.